
En muchas ciudades del mundo, las playas son el último borde natural y el más sensible a las intervenciones humanas.
En términos técnicos, podemos decir que una playa está constituída por los sedimentos que se acumulan a lo largo de la orilla del mar, de un río o de un lago, cuya configuración y contornos dependen de la acción de los procesos litorales, del tipo de sedimentos implicados y del ritmo de la sedimentación (o retirada) de dichos sedimentos.
El límite superior de una playa marítima es la línea alcanzada por la marea alta durante las mayores tormentas. El límite inferior, si el fondo arenoso penetra en el mar, puede definirse como la línea donde las olas más intensas ya no aparecen y mueven la arena. Ello ocurre, aproximadamente, a una profundidad igual a un tercio de la longitud de onda a o diez veces la altura de la ola.
Pese a lo delicado de este ecotono entre el agua y la tierra, la población (principalmente la que posee mayor poder de consumo) tiende a concentrarse en las zonas costeras, por lo que las playas se transforman en amortiguadores de los efluentes, los residuos sólidos, los ruidos y otras emisiones.
La preocupación por promover un uso sustentable de las playas es común a la mayoría de las autoridades responsables de la gestión de playas (es decir que el acceso y disfrute de este ecosistema no ponga en riesgo su disponibilidad para las futuras generaciones).
Debido a que el tipo de aspectos ambientales que ocurren en las playas y sus medidas de control son muy similares y previsibles, desde hace cierto tiempo existe la tendencia a sistematizar los esfuerzos por prevenir estos aspectos ambientales mediante la planificación y gestión de las actividades que los generan.
Ante esta necesidad de brindar seguridad a terceros respecto al desempeño de las playas, se han desarrollado simultáneamente en distintos países normas y sellos de calidad ambiental para playas.
Comúnmente estos sellos tienden a incorporar en su competencia específica a los actores involucrados (ministerios de turismo, gobiernos locales, actores privados, entre otros). Es así que surgen la Bandera Azul (con bastante desarrollo en Europa), la Blue Wave (con un tímido desarrollo en EE.UU) y recientemente Playa Natural Certificada en Uruguay.
Estas normas tienen la ventaja de haber sido diseñadas especialmente para playas, por lo que contemplan desde su origen la vocación turística y de servicios en forma integrada al Sistema de Gestión. Este enfoque agrega valor al Sistema de Gestión Ambiental, ya que la calidad de los servicios al usuario tiene un lugar destacado y se amalgama con la gestión de los aspectos ambientales.
Por otra parte la normativa ISO-14001 tiene la indudable ventaja de ser la Norma de gestión ambiental con más amplia difusión a nivel mundial. Esto no solo agrega valor por el reconocimiento de la "marca", la contrastación de la norma con su aplicación en miles de SGA en el mundo, en distintos contextos, sumado a su revisión permanente por equipos técnicos interdisciplinarios le da un rigor técnico muy alto.
Guía para Gestión Ambiental ISO 14001 en Playas.pdf -> 89 kb
Criterios Playa Natural Certificada.pdf -> 275 kb
Criterios Blue Flag english.pdf -> 94 kb
Criterios Blue Wave english.pdf -> 26 kb
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El pasado 15 de noviembre salió oficialmente la nueva revisión de la Norma ISO 14001. Esta revisión 2004 sustituye a la revisión del año 1996.
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Documento elaborado por el Dr. Humberto Rodríguez y el Dr. Suresh Hurry de United Nations Development Program (UNDP, New York). Editado del sitio www.sky-net.co (Colombia), presenta aspectos y tecnologías de los Sistemas Fotovoltaicos, fundamentalmente para la generación de energía eléctrica en zonas rurales.